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Mudarse ya supone un desafío en cualquier circunstancia, pero cuando lo hace un artista, el proceso puede resultar todavía más complejo. Los materiales de arte no son simples objetos: pinceles, lienzos, óleos, acuarelas y caballetes forman parte esencial del día a día creativo y, además, suelen ser delicados y costosos. Una brocha mal guardada, un bote de óleo abierto durante el traslado o un lienzo doblado pueden suponer pérdidas irreparables, tanto económicas como sentimentales. Por ello, organizar bien una mudanza artística es una tarea que requiere previsión y cuidado.

En este sentido, el primer paso es asumir que el material de arte necesita un embalaje distinto al de los objetos comunes del hogar. No es lo mismo guardar una caja con libros que proteger una colección de pigmentos o láminas terminadas. En este caso, la planificación es clave, así como trabajar con profesionales, más aún cuando se debe hacer una mudanza internacional o una mudanza nacional compleja como las  mudanzas a Canarias. Por eso, preparar un inventario de materiales, dividirlos por categorías y pensar en el embalaje para cada uno es vital. El objetivo no es solo trasladar todo al nuevo espacio, sino hacerlo en las mejores condiciones para que cada pieza esté lista para ser usada o expuesta.

¿Cómo embalar los pinceles y utensilios de trabajo?

Los pinceles son herramientas fundamentales para cualquier pintor, y cuidarlos bien durante una mudanza es prioritario. Estos objetos, aunque pequeños, son muy sensibles, porque las cerdas pueden deformarse con facilidad y perder su forma original, lo que reduce su vida útil. Para transportarlos, conviene clasificarlos según su tamaño y tipo (pinceles finos, planos, brochas anchas) y colocarlos dentro de fundas protectoras. Los estuches enrollables específicos para artistas son cómodos, pero también se pueden improvisar con tubos de cartón o bolsas plásticas resistentes.

Otros utensilios como espátulas, paletas y cuchillos de pintura deben embalarse por separado para evitar que rayen lienzos o manchen con restos de pintura. Lo más recomendable es envolver cada uno en papel burbuja o trapos suaves antes de colocarlos en cajas. Una buena idea es destinar una caja pequeña exclusivamente a herramientas de trabajo, etiquetándola claramente. De esta forma se evita que terminen mezcladas con otros objetos menos delicados y será más sencillo encontrarlas al instalarse en el nuevo estudio.

En cuanto a los materiales líquidos como disolventes, barnices o aceites, lo mejor es trasladarlos en posición vertical dentro de recipientes herméticos, reforzándolos con cinta adhesiva para evitar derrames. Además, conviene transportarlos en cajas plásticas en lugar de cartón, ya que en caso de fuga el material no se filtrará.

Lienzos y obras terminadas

Los lienzos y las obras ya finalizadas son, sin duda, lo más valioso para un artista. No solo representan horas de trabajo, sino también creatividad y esfuerzo personal. Su traslado debe realizarse con máximo cuidado, pues cualquier rasguño o golpe puede arruinarlos. Una de las mejores formas de protegerlos es utilizando papel de seda o mantas de embalaje entre cada lienzo, evitando que se rocen. Posteriormente, se pueden envolver en plástico de burbujas, procurando que la cara pintada no esté en contacto directo con este material para prevenir que se adhiera.

En caso de transportar lienzos grandes, lo más recomendable es usar cajas planas hechas a medida. Muchas empresas de mudanzas ofrecen embalajes especiales para obras de arte, pero también se pueden fabricar con cartón doble reforzado. En cualquier caso, es importante no apilar demasiadas piezas juntas para evitar presión excesiva. Si se trata de cuadros enmarcados con vidrio, este debe cubrirse con cinta adhesiva en forma de cruz, lo que reduce el riesgo de que los fragmentos se dispersen en caso de rotura.

Óleos, pigmentos y materiales frágiles

Los óleos, los acrílicos, las acuarelas y los pigmentos requieren especial atención durante una mudanza, ya que son productos sensibles a los cambios de temperatura y a la presión. Los tubos de óleo, por ejemplo, deben embalarse en posición horizontal y colocarse en cajas pequeñas para evitar que se aplasten bajo el peso de otros objetos. Una recomendación es envolverlos individualmente en film transparente o en pequeñas bolsas plásticas, lo que minimiza los riesgos de fuga.

Los pigmentos en polvo o en frascos también necesitan un cuidado extra. Lo mejor es trasladarlos en cajas plásticas con tapa hermética, ya que son materiales que se pueden esparcir con facilidad. Una caja derramada no solo supone pérdida económica, sino también un problema de limpieza y contaminación del resto de los objetos. En el caso de las acuarelas, barras de pastel y lápices de colores, conviene transportarlos dentro de estuches rígidos, ya que son elementos frágiles y que se quiebran con facilidad si reciben un golpe.

Organización y montaje del nuevo espacio creativo

Una vez que todo el material de arte llega a destino, comienza la segunda parte del proceso; organizar el nuevo espacio de trabajo. Lo más recomendable es comenzar instalando primero los elementos grandes como caballetes, mesas y estanterías, para después distribuir pinceles, óleos y lienzos en sus lugares correspondientes. Tener un sistema de almacenamiento desde el principio evita el caos y ayuda a mantener el orden en el futuro.

En este contexto, es útil dedicar un área específica para cada categoría de materiales. Por ejemplo, una mesa exclusiva para los pigmentos y óleos, una estantería para lienzos y un rincón protegido para obras terminadas. Esta separación no solo facilita encontrar lo necesario, sino que también protege las piezas más valiosas de posibles accidentes. Finalmente, es importante considerar la seguridad y la comodidad. Mantener ventilación para los materiales químicos, contar con buena iluminación natural o artificial y asegurarse de que los objetos más usados estén siempre al alcance de la mano es fundamental. De este modo, una mudanza puede ser un reto, pero también una oportunidad para rediseñar el estudio y darle un aire renovado.